Un tubo fluorescente gasta mucha más energía en el momento de encenderse que cuando ya está iluminado. En el momento de encenderse puede llegar a consumir hasta cinco veces más energía que durante el resto del tiempo. Una diferencia que no se observa en las bombillas corrientes. Éstas consumen más energía mientras están encendidas, pero no hay este pico de consumo en el momento de encenderlas.


El periodo de tiempo a partir del cual resulta mejor dejar encendido el fluorescente se reduce a cinco minutos.


De manera que parecería que efectivamente resulta práctico evitar los aumentos de consumo energético asociados al momento de encender el fluorescente, y que si hemos de salir de la habitación durante un rato tal vez ahorraremos energía evitando apagar y volver a encender el tubo.


El mayor problema de las fluorescentes es que al encender y apagar muchas veces la luz se reduce su vida útil, algo que no pasa con las bombillas de led.

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Roker

Escrito por Roker