Hace mucho tiempo y con un papel cada vez relevante, el uso de la energía eléctrica forma una parte muy importante en lo que se ha denominado calidad de vida de las personas. Hoy en día no se concibe realizar algún tipo de actividad que no se encuentre asociada al empleo de esta forma de energía. Tema que está siempre muy presente cuando se menciona la utilización racional de la misma, en virtud de las complejas situaciones que derivan de las economías, desde la familiar a la de grande consumos.
A los fines de disponer la cantidad necesaria en cada una de las numerosas aplicaciones a un precio razonable se hace necesario no solo una generación sustentable sino también instalaciones eléctricas acordes al mismo fin.

Este constante uso a lo largo del tiempo ha puesto de manera indiscutible el hecho de las manifestaciones de la energía eléctrica pueden provocar serios daños a las personas y a sus bienes, es por ello que se han desarrollados innumerables estudios no solo de esos efectos perjudiciales sino también la forma de minimizar las posibilidades de que ello ocurra y es así como en muchos países se desarrollaron normas, por un lado sobre las características constructivas de los equipos y dispositivos que se conectan a las instalaciones eléctricas sino también a determinar las características que debían tener los elementos componentes de estas últimas, las cuales debían ser verificadas por los correspondientes ensayos a los fines de poder comprobar las reales prestaciones.

Paralelamente se hizo necesario que estos últimos fueran tratados y montados adecuadamente, lo cual llevo a que se establecieran reglamentaciones específicas para su uso concreto.

En nuestro país todas estas cuestiones son tratadas por Comités normalizadores e instituciones específicas que muchas veces tratan de adaptar estas directivas emanadas de países más desarrollados o que tiene tal o cual tema más desarrollado.

A la luz de todos estos hechos pareciese indicar que el tema riesgo eléctrico ha desaparecido, pero no es así, la crónica diaria nos lo hace saber de personas muertas o gravemente lesionadas, así como incendios en distintos tipos de inmuebles.

Entonces, que es lo que ocurre? Y como siempre, en todos los hechos son varias las causas que generalmente son concurrentes. Trataremos de ensayar un breve análisis de esta problemática.

Se dispone a través de IRAM e IEC de las normas relacionadas con el diseño, fabricación y ensayos de elementos por un lado, y por otro las Reglamentaciones de la Asociación Electrotécnica Argentina para las pautas de las disposiciones y empleo de los materiales normalizados.

Solo que puede surgir: ¿hay suficientes normas y reglamentaciones? ¿las fabricaciones responden a las primeras?, ¿fueron correctamente montados los elementos?.
Cuestiones estas sobre las que las respuestas es siempre: no pueden ser efectivas en la medida que no haya verificaciones técnicas de los trabajos a los fines de la habilitación de una instalación eléctrica.

Y aquí surgen otras dos cuestiones que pueden ser determinantes: materiales y mano de obra. Es así como es común ver que los primeros no responden a las normas o sea que son de dudosos orígenes en el caso de la mano de obra, la cosa es más compleja en el sentido de saber que quien hace el trabajo cuente con la idoneidad requerida para realizarlo. Evidentemente son las instituciones de la enseñanza formal quienes deberían formar y avalar los estudios realizados, cosa que no siempre es así, dependiendo de las regiones o distritos del país.

La duda se agranda: como se forman los hacen las obras de instalaciones eléctricas o su mantenimiento.

Evidentemente no hay una sola metodología: estudios formales, conocimiento de la asistencia a trabajos u obras, estudios informales en ciertas instituciones y finalmente una que si bien no son más demandante en tiempo: las capacitaciones brindadas por las empresas fabricante o importadoras a través de su personal formado en el terreno la fabricación y ensayos de los productos.

Son estas las que con diferentes formas y medios hacen llegar las novedades del mercado, no solo en cuanto a que están disponibles, sino también cuáles son sus características técnicas que muchas veces responden a nueva revisiones de las normas vigentes, tema este, importante porque no es fácil estar informado sobre estas últimas, debido a la falta de notificaciones y porque no, a sus elevados costos.

Resumiendo, sin ninguna duda la disminución del riesgo eléctrico está íntimamente relacionado con: materiales adecuados a las normas, mano de obra con idoneidad lograda en capacitaciones acordes y eficiente supervisión.

Ing. Alberto Farina

Escrito por Ing. Alberto Farina

Alberto Luis Farina es Ingeniero Electricista con más de 30 años de experiencia realizando trabajos de ingeniería y supervisiones de obras y fabricación en Buenos Aires, Villa Mercedes, San Luis y Rosario. Además, es docente en la UTN Facultad Regional Rosario desde el año 1975, actuando en diversas Cátedras, así como también ocupando cargos directivos; y en la Pontificia Universidad Católica Argentina. Alberto es también autor de 6 libros, el último publicado en 2015 "INSTALACIONES ELÉCTRICAS DE VIVIENDAS, LOCALES y OFICINAS".