La pandemia mundial por el Covid-19 es una crisis sanitaria que también atraviesa la salud mental y emocional.

¿Por qué generó tanto impacto?

   Ha sido inesperada

   Es incierta

  Se han interrumpido nuestras rutinas diarias

Se instaló el distanciamiento social

Sigmund Freud hablaba de tres fuentes de sufrimiento a las que el individuo debe enfrentarse a lo largo de su vida:

Catástrofes naturales

Relaciones interpersonales

Miedo a enfermarse

Con el Codid-19 se dan las tres cosas, los tres miedos.

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¿Qué nos trae como conflicto negativo el coronavirus?

 Síntomas de estrés

 Ansiedad

 Angustia

 Enojo

 Confusión

 Desgano, etc.

¿Está bien que esto me ocurra?

Si, por supuesto es esperable que ocurra, y por eso creo importante hablar de estrés, ansiedad y miedo.

El estrés es un estado de  cansancio mental provocado por la exigencia de un rendimiento muy superior a lo normal. Suele provocar diversos trastornos físicos y mentales. Por ejemplo: taquicardia, insomnio, falta o exceso de apetito, ganas de llorar constantemente, irritabilidad, desgano, excitación motora, entre otros.

La ansiedad es una emoción que nos prepara para manejar de forma anticipada los peligros. Está muy ligada a los miedos, pero la ansiedad reacciona antes de que el peligro esté presente de manera inminente, mientras que el miedo ocurre en el momento en que el peligro transcurre.

El miedo en exceso se transforma en pánico, y este último nos paraliza, nos confunde.

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¿Qué herramientas puedo utilizar para  disminuir si me pasa esto?

No hay una receta universal, ya que somos sujetos únicos y cada uno se posiciona frente a lo que le pasa de distintas formas. Sin embargo les comparto  algunos consejos  que les pueden ser útiles:

 Hacerse de una rutina para tener pequeños planes en el día

 Mantener el contacto virtual o telefónico con amigos y familia

 Explorar cuáles son nuestras emociones asociadas a la situación. ¿Siento miedo de contagiarme? ¿Temo por mi familia? ¿Me frustro no poder trabajar por ser factor de riesgo? Una vez detectados estos puntos sería bueno entender: ¿Desde cuándo me ocurre? Con que intensidad? Si algo se hace muy inconciliable, es bueno poder hacer una consulta con un profesional.

 Identificar y valorar nuestras fortalezas. Entender que recursos tenemos y como los podemos usar. Por ejemplo: si sé que soy perseverante puedo considerar que esa característica me ayudara a enfrentar los obstáculos del momento.

 Entender cuáles son los recursos externos: quienes me apoyan, quienes me contienen, quien me puede ayudar y en quien puedo confiar.

 Medir la información que elegimos: estar informados es positivo en la medida que regulemos nuestra exposición. Poder elegir el contenido al que quiero acceder es muy importante.

 Buscar apoyo emocional en otros: aumentar el acercamiento subjetivo: reunirnos de manera virtual con personas de confianza para hablar de lo que nos ocurre y preocupa. Eso también nos ayuda a poder exteriorizar lo que nos pasa y quizás a entender que no soy el único que estoy pasando por esta situación.

 Respetar rutinas, horarios de trabajo.

 Hacer ejercicio físico, el que les guste.

 Mantener una dieta saludable

 Dormir en lo posible las 8 horas que nuestro cuerpo y mente necesitan para descansar.

 Poner en foco en las cosas que si podemos controlar, por ejemplo a que hora nos queremos despertar, cuanto tiempo le dedicare a mi trabajo, que quiero cocinar, etc.

 Tener en mente que esta situación de urgencia, atípica pasara.


La angustia es como una ola: va a venir, nos va a revolcar un poco y se va a ir. No es eterna.

Lo más importante es no adelantarse a los hechos en forma negativa. No hacer una catástrofe de la situación. Vivir en el aquí y ahora lo más posible, siendo consciente de lo que se está viviendo.

 

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Lic. Mariela Kabbache

Escrito por Lic. Mariela Kabbache

Licenciada en Psicología de la Universidad de Buenos Aires, con 13 años de experiencia en hospitales, clínicas y consultorio particular. Actualmente asiste en consultorio privado a adolescentes, adultos y adultos mayores al igual que deportistas de alto rendimiento. Además, se encuentra realizando voluntariados en la Asociación ALMA, brindando asesoramiento a familiares para pacientes afectados con Alzheimer y otras demencias; y en en el programa de adultos mayores del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, prestando servicio de contención psicológica en situación de pandemia.